Poniendo a consideración la encrucijada a la que se enfrenta el país, por un lado, el déficit económico al que se estaría enfrentando a causa de la baja producción de combustible, pero por otro lado el impacto ambiental que afectaría todo el país a causa del fracturamiento hidráulico y lo que esto conlleva al medio ambiente.

Andrés Ángel asesor científico de @Aidaespanol opina que los proyectos piloto no prueban nada porque los impactos (migración de fluidos) pueden tardar años en presentarse.
“El país no está suficientemente preparado
para mitigar los riesgos y afectaciones del fracking”, señaló el contralor
general de la República, Edgardo Maya Villazón.
El contralor argumentó que hay debilidad institucional,
insuficiente información y grandes riesgos de afectación ambiental, por lo que
pidió suspender la aplicación de la fracturación hidráulica para explotar
hidrocarburos en el país.
San Martín (Cesar), pueblo emblema de la lucha contra la fracturación hidráulica en Colombia, marcho en el 2017 en una ‘Jornada nacional frente al fracking’. se calcula que unas 9.000 personas salieron a respaldar la resistencia que ha hecho la Corporación Defensora del Agua, Territorio y Ecosistemas (Cordatec) en San Martín a la vez que clamaron por el derecho a tener un ambiente sano. “Hoy demostramos que los habitantes de este municipio estamos en contra del fracking, y que solo unos pocos prefieren no defender su territorio”, afirmó Dorys Gutiérrez, Presidenta de CORDATEC.
Mientras la jefe de esta cartera aseguró que emprenderá una
cruzada para promover la fracturación hidráulica en Colombia, también conocida
como el fracking, el
mandatario en camapaña había afirmado que no estaba de acuerdo con esta forma
de extracción de gas o petróleo.
«El potencial hoy en Colombia es convencional y el país
no pude lanzarse al fracking poniendo además en riesgo un gran debate social
que se tiene que sortear con mucha responsabilidad. Yo creo que en este momento
el país no tiene ningún potencial de extracción de fracking en
los próximos cuatro años«, manifestó Duque en su momento.
El jefe de Estado agregó que su prioridad era el desarrollo
de los hidricarburos convencionales.
«El país tiene que entender que ningún proyecto de
fracking puede ser viable comprometiendo acuíferos subterráneos, biodiversidad
o ecosistemas sensibles del país. Esa tiene que ser una polítca
clara de parte nuestra«, apuntó el ahora Presidente (ver video).
El fracking cuenta con una justificada oposición ecologista dados los impactos ambientales y las incertidumbres que conlleva (1). El enorme consumo de agua, la inyección en el subsuelo de sustancias tóxicas que pueden contaminar el propio subsuelo y los acuíferos, la generación de aguas contaminadas que han de ser almacenadas sine die o la provocación de terremotos son los principales riesgos e impactos ambientales.
En España, la llegada de esta técnica es reciente y se están realizando prospecciones en los principales yacimientos para evaluar la rentabilidad de su explotación. La cornisa cantábrica, parte de los Pirineos y la cuenca del Ebro son las zonas que podrían tener gas y petróleo explotables mediante esta técnica.
En Estados Unidos, sin embargo, se viene empleando el fracking desde los años 70 y en la actualidad esta actividad está muy extendida. Tal es así que el petróleo y el gas extraídos mediante esta técnica son los principales aportes para el consumo de este país. No sólo eso, en un futuro próximo EE. UU. podría ser exportador de gas y petróleo. Este hecho puede conllevar profundos cambios en la política exterior estadounidense, que ya no estaría condicionada por su necesidad de garantizarse el suministro de hidrocarburos.
La Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA) con un nuevo informe en el que afirma que el fracking afecta a los recursos hídricos, sobre todo aquellos destinados a consumo humano.
Según el DOE (3), la producción diaria actual de petróleo y gas en EE. UU. asciende a unos 15 millones de barriles de gas y 10 millones de petróleo, una producción total superior a las de Arabia Saudí y Rusia. La importancia de estas cifras es tal que se espera que las importaciones, que sumaban el 60% del consumo de hidrocarburos en 2005, caigan al 25% en 2016. De hecho, el fracking aporta hoy el 40% de los hidrocarburos consumidos en EE. UU. y el 15% de Canadá.
