La situación en Colombia

En 2012, cuando Juan Gabriel Uribe era ministro de Medio Ambiente, la Contraloría emitió una advertencia para Minambiente y la Anla sobre los riesgos ambientales de este tipo de explotación. Aparte de ennumerar estos riesgos, el ente regulador solicitaba, por encima de todo, que si llegaba a aprobarse esta práctica en el país se hiciera siempre teniendo en cuenta el medio ambiente y sus necesidades.

Por sus efectos nocivos para el mambiente y la salud de los seres humanos esta actividad ya recibió una sanción en Estados Unidos que hizo que una petrolera tuviera que pagarle a una familia, los Parr en Texas, una suma millonaria debido a efectos secundarios como: hemorragias nasales y sarpullidos. Así mismo, Francia prohibió el fracking del todo, Australia está en moratoria y República Checa y Bulgaria suspendieron las actividades de explotación mientras evalúan los daños que estas puedan causar. Lo grave es que el tema no da para esperas.

Según el Ministerio de Minas y Energía, sin embargo, no hay peligro de que esto suceda en Colombia gracias a la reglamentación que expidió en marzo de 2014 para la explotación de yacimientos no convencionales.  Para Amylkar Acosta, entonces ministro de Minas y Energía, “Este ha sido el resultado de un trabajo coordinado entre las distintas instancias del Gobierno Nacional donde se partió de la base del conocimiento más avanzado para lograr un reglamento técnico que incentive a la industria, exija los mayores estándares de calidad, estimule las buenas prácticas  y proteja el medio ambiente”. A pesar de esto, la reglamentación no establece medidas claras para cuidar las aguas ni para asegurar que  la explotación se hará lejos de comunidades que puedan, como la familia Parr en Texas, presentar efectos secundarios de salud.

En la Ronda Colombia 2014, que ofreció un total de 98 bloques para explotación de hidrocarburos, 19 fueron ofrecidos para hacer fracking de petróleo y gas de esquistos o lutitas.

En este evento el viceministro de minas y energía, Orlando Cabrales, afirmó que el “sector de hidrocarburos debe seguir apalancando el desarrollo del país”. Como fruto de esta ronda el lunes 11 de agosto se sabrá cuáles son las empresas a las que serán adjudicados estos bloques para usar esta técnica. Estosin que siquiera exista todavía una política pública sólida que asegure que la explotación se hará sosteniblemente.

Segun explicó Javier Sabogal, steward de la WWF en temas políticos en Colombia, en su blog «Tío Conejo» escrito para LaSillaVacia en mayo de este año, » la principal preocupación no está relacionada con la cantidad de agua que se usa con esta práctica sino con el agua residual, es decir la que sale del proceso, que contiene contaminantes peligrosos. Un estudio, por ejemplo, de la Universidad de Texas encontró altos niveles de arsénico en aguas subterráneas cercanos a proyectos de fraccionamiento hidráulico, otro de la Universidad de Duke encontró altos niveles de radioactividad y salinidad cerca a un sitio de vertimientos de un proyecto de shale gas en Pensilvania, y un reporte del New York Times señaló que la gran mayoría de las plantas de tratamiento de residuos no pueden remover los materiales radioactivos para cumplir las regulaciones federales de agua potable, entre otros».

Lo que esto deja claro es que, si bien tenemos algunos avances en materia ambiental, no estamos listos para exponer las cuencas de agua a una presión como la del fracking. Por ahora los bloques se entregarán a pesar de que varios ambientalistas y ong han pedido al gobierno que instaure una moratoria igual a la de Australia mientras se termina de elaborar la debida reglamentación para esta actividad.

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