Consecuencias del fracking en el medio ambiente y en la salud

 Al ser una perforación especial tiene riesgos añadidos a los habituales: riesgos de explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones) y derrumbes de la formación de tubería.

– Uno de los mayores riesgos es la contaminación de acuíferos con los fluidos de fracturación y con el propio gas de la roca. Existe también el riesgo de que un pozo se conecte con otro antiguo mal sellado y que el gas se filtre a un acuífero o a la superficie.- Durante el proceso de perforación y fracturación se utilizan compuestos volátiles como aditivos. Muchos de estos elementos pasan a la atmósfera, también en la fase de producción.

– En zonas donde el fracking está más desarrollado aumenta la sismicidad (terremotos).

– El gas no convencional está formado en gran parte por metano, que es un gas de efecto invernadero más potente que el CO 2 , 23 veces más potente. Cualquier escape en fase de perforación, fracturación o producción es más nocivo que los gases que se generan después en su combustión. El gas no convencional o gas de pizarra supone un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 30% y un 100% comparado con el carbón.

– En cuanto al riesgo químico de los aditivos, existe el riesgo de accidente en el traslado de los aditivos hasta el pozo. Por el alto trasiego de camiones (es necesario emplear 4.000 toneladas de productos químicos) también se genera contaminación acústica, inseguridad vial y emisiones de gases de efecto invernadero.

– Otro de los problemas es la ocupación del terreno. Es necesario realizar un gran número de pozos para aprovechar los recursos: de 1,5 a 3,5 plataformas por km 2 , con una ocupación de 2 hectáreas por cada una. El impacto visual de esta acumulación de sondeos es muy grande. Además, esta técnica conlleva movimientos de tierra, destrucción del hábitat, y creación de balsas de superficie de lodos tóxicos.

– Además de estos riesgos ambientales comprobados, se han dado casos de cáncer, problemas respiratorios, daños cerebrales, desórdenes neurológicos e hipersensibilidad a químicos, debido principalmente a la contaminación del agua y del aire. Estos riesgos sanitarios afectan a las personas que viven alrededor de estas explotaciones y también a las personas que trabajan en ellas.

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